Cuándo operar la columna

Cuándo operar la columna

Cuando todos los recursos no quirúrgicos se agotaron y las dolencias de la columna comienzan a afectar y condicionar nuestra calidad de vida, es el momento en que el profesional médico y el paciente deben evaluar la posibilidad de un tratamiento quirúrgico. ¿Pero qué son todos esos recursos que podrían mejorar y hasta curar las afecciones de la espalda?

Realizar a tiempo una consulta médica especializada, es el puntapié inicial, es la forma de abrir el abanico terapéutico que podríamos requerir en cada caso en particular.

Es importante saber que nuestra columna vertebral se ha visto modificada por los cambios evolutivos del hombre, pero que aún no está totalmente adaptada para soportar correctamente la bipedestación. Esto hace que la mayoría de las personas que conocemos tengan algún dolor, molestia o afectación de su espalda.

Cuidados básicos

Inicialmente hay medidas generales que tienen que ver con la vida cotidiana, romper con el sedentarismo, controlar nuestro peso, tener un descanso adecuado, realizar los esfuerzos necesarios de forma apropiada, no sobrecargar la columna y como medida importante, mejorar la elongación muscular, fundamental en la carrera contra las afecciones de la espalda.

Para lograr esto podemos trabajar sobre la elasticidad con gimnasia o con recursos terapéuticos kinesiológicos como puede ser la reeducación postural global (RPG), muy de moda en estos tiempos, siempre y cuando este indicada por un profesional ya que algunas veces se recurre a la RPG inapropiadamente.

Cuando el dolor persiste y el especialista detecta algún tipo de trastorno más específico, puede solicitar estudios diagnósticos por imágenes (Radiografía, Tomografía y/o Resonancia) y la complejidad de los tratamientos aumenta, en esta instancia se pueden indicar analgésicos, antiinflamatorios y miorrelajantes.

Al mismo tiempo se deben realizar sesiones de kinesiología específicas y eventualmente corregir o modificar posibles factores que estuvieran perpetuando el dolor hasta volverlo crónico.

Antes del quirófano

Si no hay respuesta adecuada a los esquemas terapéuticos mencionados, se pueden realizar los llamados tratamientos invasivos no quirúrgicos, algunos de ellos pueden ser infiltraciones de medicación sobre diferentes estructuras de la columna, en función del posible origen de los síntomas.

Todas las opciones de tratamiento mencionadas, pueden efectuarse en forma combinada, y repetirse durante el lapso que el profesional considere prudente y necesario.

Casos quirúrgicos

En los casos con diagnóstico de hernia discal, pinzamiento de la raíz nerviosa, canal estrecho y algunas formas de inestabilidad o desplazamiento vertebral, que no encuentran opciones satisfactorias, es posible evaluar la opción de una cirugía mínimamente invasiva (CMI).

Este tipo de cirugías promueve el concepto de realizar procedimientos de mínima invasión, realizando incisiones más pequeñas, con menor traumatismo muscular, intentando obtener una recuperación postoperatoria rápida, con disminución del dolor y una pronta reincorporación a las actividades cotidianas.

Los Cirujanos que practican la CMI, se valen de instrumental y tecnología moderna adecuada . Existen diferentes técnicas que se aplican según la patología a operar, podemos mencionar la endoscopia y la cirugía percutánea, ambas ofrecen distintas opciones que el cirujano, según su entrenamiento, utilizara para intervenir quirúrgicamente a la columna vertebral.

La CMI no está exenta de complicaciones, como todos los procedimientos médico quirúrgicos, tiene eventos que pueden estar relacionados con la anestesia o directamente con la intervención misma.

 

La recuperación

Las ventajas se observan en la reducción del tamaño de la cicatriz de la piel, en el poco traumatismo muscular y la consecuente disminución del dolor posoperatorio.

El tiempo que demoran los pacientes en retomar sus actividades habituales depende del tipo de patología por la cual son operados, la intención y el objetivo de este tipo de cirugías es que puedan tener una reinserción laboral, deportiva y cotidiana lo más pronta posible.

Actualmente, hay una tendencia mundial a practicar CMI en múltiples especialidades, los pacientes están tentados por este tipo de cirugías y eso no está mal, ya que eligen la opción que aparece como menos traumática, pero no debemos olvidar que las personas que sufren de dolores o afecciones de la columna, antes de pasar por el quirófano, deberían agotar todos los recursos no invasivos, tal vez no obteniendo resultados inmediatos como los que podrían ofrecer las cirugías, sin embargo lo que cuesta vale, y puede ayudarlos evitando una intervención innecesaria.

* El Dr. Cristian Fuster es Jefe de Neurocirugía del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro.

Fuente: Clarín

La cirugía siempre es el último recurso. No obstante ahora se hacen incisiones pequeñas y hay una pronta reincorporación a las actividades cotidianas.